A partir de la experiencia con las cooperativas de otros países surge la importancia de profundizar el despliegue y el significado del concepto del trabajo asociado en cooperativa frente al nuevo tipo de mercado de trabajo. Se da así porque las ideas, las palabras y los conceptos, son elementos que unen las energías de las personas impulsándolas a la construcción de nuevos proyectos. Entonces es importante armonizar una visión común para adaptarse a la nueva situación del trabajo asociado.
Es importante recordar que la matriz del trabajo asalariado, se estructuró con agentes sociales de diversa naturaleza a partir de la revolución industrial. También hay cambios importantes respecto al local de trabajo. Ahora el trabajo se lleva al lugar donde se ofrecen menores costos aunque estén en diversos países, esto se tornó viable en la medida que disminuyeron los costos de transporte e información.
En la actualidad las tendencias del trabajo son las siguientes: aumenta el desempleo formal, aumenta la cantidad de mujeres trabajadoras, hay países exportadores de mano de obra y existe un avance en la desregulación permitida por la legislación, estimulando la industria del empleo. Según analistas, en el mercado de trabajo global se crean, diariamente, ocho millones de puestos de trabajo temporales; hay una empresa suiza que todos los días maneja 700.000 puestos de trabajo en todo el mundo. Es así que los patrones tienen una estrategia y consiguieron la Convención 181 en la OIT y varias legislaciones nacionales apuntando a flexibilizar las relaciones para disponer de esta fuerza de trabajo para el mercado organizándola en forma privada y no asociativa.
Es en este nuevo “local” es donde se crea una nueva subjetividad, identidad y estabilidad psíquica. Pero también las personas se pueden organizar de manera asociativa, incluso conectados vía internet y otras tecnologías pueden sumarse los empleos en Córdoba, Rosario y otros puntos del país.
El trabajo asociado en cooperativas tiene el desafío de cambiar la cultura. El cooperativismo debe crear la conexión con la sociedad y crear un paradigma práctico y semántico para la comunicación de esta nueva forma de relación trabajo-sociedad.
Otra cuestión, también conectada con las posibilidades y el papel del Estado en la promoción del cooperativismo, es el estímulo para lograr la organización de la gente en cualquiera de las formas básicas que existen en el cooperativismo, con el propósito de generar puestos de trabajo. Un Estado con una política adecuada puede estimular la acumulación de recursos para fortalecer los instrumentos que generen trabajo digno sin necesidad de inversión pública fortaleciendo las iniciativas de la sociedad.
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